El que duda está perdidoEl hecho de dudar es suficiente como para bloquear a cualquiera en la más absoluta inactividad. El crecimiento de los centros de datos y de los puntos remotos es enorme. Resulta incluso más aplastante si no existen directrices de retención de datos. ¿Qué es lo que se debe conservar? ¿Qué se puede guardar en algún otro lugar? ¿Qué se puede eliminar o qué se debería eliminar? Lo comprensible, aunque perjudicial a la larga, es demorar este asunto dudar y evitar el problema en lugar de hacer algo útil. El truco favorito para solucionar este contratiempo es agregar hardware después de todo, es sólo una cuestión de terabytes, ¿no es así? El coste del almacenamiento del disco es lo suficientemente bajo en términos de costes de adquisición como para que el presupuesto no se vea muy comprometido. Sin embargo, ¿Cuáles son las consecuencias de un arreglo precipitado del hardware? - Los grandes servidores de correo electrónico tardan mucho tiempo en restaurarse.
- Los servidores de archivos podrían ser copiados y restaurados en una fin de semana.
- Retos en la gestión de almacenamiento (tanto problemas con la tecnología como con los trabajadores)
- Duplicación excesiva de datos.
- La desalentadora tarea de hacer el inventario de datos.
- Descubrimiento de registros dudosos y capacidades de recuperaciones comprometidas, en caso de litigio.
- Soluciones costosas para la gestión de almacenamiento de datos.
No intente solucionar el problema mediante el hardware con algo que es, en definitiva, un problema de gestión. Los requisitos para la retención de datos son un deber tanto para las grandes como para las pequeñas instalaciones. Disponer de una política ya no está sólo destinado a los centros de datos; es, en cualquier caso, un tema que afecta a todo el entorno informático. El precio asequible del hardware nunca es la respuesta completa.
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